7.4.09

Aktionismus

Otto Mühl. Nahrungsmitteltest, 1966.

Rudolf Schwarzkogler. 2. Aktion, 1965.

Hermann Nitsch. Kreuzwegstation, 1960.

Günter Brus. Die Zerreißprobe, 1970-72.

El accionismo vienés es un fenómeno que se distinguió de los demás movimientos y modalidades de acción, el happening, la performance y el Fluxus, que surgieron en la década de los sesenta y los setenta por su profunda vocación en la exploración de los límites del lado oscuro de la vida o como diría Lou Reed “the dark side of life”, en la vanguardia más dramática del body art.
¿Qué límites? Los límites físicos del soporte, del objeto y de la propia acción del artista su presencia corporal y su mente, los límites del instinto, la psique, la razón, el dolor, el sexo, la cultura, la historia y la sociedad.
¿Y para qué? Para violar, para lanzarse contra las barreras y sondear las zonas tenebrosas y insólitas, de lo “superestructuralmente” vedado, para retozar en nuevos territorios que prometían satisfacciones extraordinarias.

El llamado accionismo vienés se desarrolló en Viena alrededor de los años 1960-72, y aunque de procedencias y personalidades diversas, estuvo formado fundamentalmente por los artistas Günter Brus, Otto Mühl, Herman Nitsch y Rudolf Schwarzkogler, además de escritores como Oswald Wiener y Gerhard Rühm responsables del término “Aktionismus”.

Aktionismus, acción o reacción contra el lenguaje, contra la dictadura del “logos” o razón, “logocentrismo” que concibe el ser como una identidad y una presencia originaria reductible a su expresión lingüística, como si mediante la palabra se diera de forma inmediata, otorgando de esta manera a la palabra una forma privilegiada de conocimiento - según Derrida-, contra el arte como contemplación, como reflexión, como conocimiento y contra el arte en su condición especulativa, contra su necesidad de entrega a una presencia objetual.

El Aktionismus como pura acción se sitúa en la misma psique que es también el mismo cuerpo, en el núcleo germinal de la creación artística: caos, anarquía, energía, catarsis y destrucción, que son también los cimientos del ser primigenio, predomesticado, prelinguístico. Por eso ensucian con fluidos corporales, rasgan, seccionan y amputan la carne, para alterar las formas establecidas de conciencia, exploran los recovecos de la sexualidad y la aniquilación. Por eso supusieron un grave ataque a la sociedad, a su moral, religión, sus leyes y costumbres, en la Austria de posguerra en el tejido de las revoluciones del mayo del 68.

El arte como terapia y liberación de las represiones sexuales, tanáticas y agresivas y el arte como política, como transformación del mundo son dos de sus vías de acción y lo hacen a través de la ritualización del autocastigo del artista, lo que le abre la dimensión de un arte terapéutico purificador y la explicitación de las líneas inconscientes que han sido reprimidas por la cultura.

Su objetivo es la demolición de la identidad en la no-identidad, hacer visible lo invisible. Y sólo desde esa Aktion el artista (contra-artista) podrá acceder a la libertad, o imaginaria libertad, raja o incisión abierta por Sade, Kafka, Kubin, Artaud, Baudelaire, Rimbaud, Genet y Bataille. Una raja que también es abismo, un sublime y escalofriante abismo romántico.

Por eso el Aktionismus se revela como un amasijo -de energía primigenia– de expresionismo, exitencialismo - Marcuse- y romanticismo –tal vez fueran los últimos románticos- a través de un rito de metamorfosis dionisiaca – Freud, Jung, Reich- y demiúrgica – Nietsche, Deleuze y Spinoza- que sólo es posible atravesando lo abyecto, la sangre, el dolor y el sexo atenazado para una transustanciación que se torne en redención y regeneración.

Luis María Iglesia





GÜNTER BRUS
ACCIÓN 9, AUTOMUTILACIÓN III, 1965.

“Yazco blanco en blanco en una habitación blanca.
Yazco en blanco en blanco en un servicio blanco.
Defeco blanco en blanco en una oficina de policía blanca entre policías blancos.
Hago un discurso blanco en blanco en la cámara blanca del parlamento entre miembros blancos.
Predico en una iglesia blanca blanco en blanco.
Secciono mi mano derecha. En algún lugar yace un pie. Una sutura en el hueso de mi tobillo presiono una chincheta en mi columna vertebral. Clavo un dedo del pie a un dedo de la mano. Los pelos del pubis, brazo y cabeza yacen en un plato blanco. Rajo la aorta con una cuchilla de afeitar. Golpeo una tachuela de acero dentro de mi oreja. Corto a lo largo de mi cabeza en dos mitades. Inserto un alambres de espino en mi uretra y dándole vueltas intento cortar el nervio. Muerdo un grano y lo succiono. He fotografiado y grabado todo”

(Wienner Aktionismus 1960-1971, op. Cit. P. 118)




Wehrertüchtigung-Military Training. Otto Mülh. 1967.

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